Esta exposición utiliza una prótesis sinestésica de clase acústica-auditiva, que le permite gozar una experiencia multisensorial completamente envolvente e hiperreal.
Las primeras investigaciones sistemáticas en sinestesia fueron realizadas por Richard Cytowic a finales del milenio antepasado. Recordemos que este fenómeno, es decir la percepción subjetiva de un estímulo sensorial externo a través de otro sentido o camino sensorial mental es una anomalía cerebral sumamente escasa en la raza humana. Sin embargo, Cytowic logró demostrar experimentalmente que es posible inducir estos estados de confusión o confluencia sensorial mediante un coctel bioquímico ingerido oralmente.
En los años sucesivos se desarrollaron una serie de drogas capaces de inducir y manipular las percepciones sensoriales a tal extremo que se generó un culto a tales substancias. Famosos fueron los jappenings del siglo 21 y 22 desarrollados principalmente en el sudeste asiático por Francois Fried Garryds con miles de personas que se juntaban a entonar un mismo zumbido - el Ohm colectivo. En conjunto con la ingestión de unos 100 microgramos de Zandroid-Mega-26 hacía que la gente "viera" ondas electromagnéticas correspondientes al espectro infrarrojo: colores y percepciones que hoy día resumimos bajo el nombre de metacromaticidad inferior.
Pero fue Misuke Egoagogó que con su teoría de la entropía de la información aplicada específicamente a señales neurológicas, en conjunto con los últimos avances tecnológicos en el campo de la biología molecular y la nanotecnología, que permitieron descubrir y desarrollar durante la época de la tercera ciberguerra mundial los comprimidos sensoriales la capacidad fundamental de almacenar y transformar una experiencia sensorial, sea esta audiovisual, olefactoria o táctil o simplemente nerviosa, de duración y complejidad subjetiva arbitraria, en otra experiencia utilizando una estructura y un canal
de percepción completamente distinto. Fue el inicio de las galletas sinfónicas,
las vacaciones olefactorias, las visiones metabólicas, y los ultrasonidos punto-G desarrollados por James Hustler, más conocido como Big J, de Hustler-Acoustics
que conllevaron a una reducción de la masturbación convencional mundial en un 70%.
Hoy hemos aprendido mucho de los experimentos y desvaríos de aquellas épocas turbulentas. Somos capaces de gestar y modular de manera completamente controlada cualquier experiencia multimediática hiperreal a partir de una emisión unisensorial arbitraria: esto gracias a dispositivos conocidos como prótesis sinestésicas.
En nuestro caso se trata de un microdispositivo auricular -diseñado por Koibito Melmaugen y desarrollado en conjunto por Axiales Cytowic y Auriales Aurosintex - que transmite una plasticidad y fascinación en todos los sentidos. Su creador definió los estados sinéstesicos como procesos de inducción de los órganos sensoriales que transforman momentáneamente la organización neural para dar paso a un viaje hiperreal y multisensorial.
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